A Nuri Sandoval la vida la llevó por varios caminos antes de encontrar el que hoy recorre todos los días entre ruda, romero, hierbabuena y albahaca, en el Punto Comercial Santa Lucía, del Instituto para la Economía Social - IPES.
Escrito por: María Hernández
Ella nació en Buenos Aires, Cauca, y llegó a Bogotá cuando tenía 26 años con la intención de salir adelante. Trabajó durante años en casas de familia mientras terminaba la primaria y el bachillerato en jornadas nocturnas, convencida de que estudiar también era una forma de abrirse a nuevas oportunidades. Nunca imaginó que el rumbo de su vida cambiaría gracias a un conocimiento que la había acompañado desde niña.
“Yo nací con esto”, dice mientras sostiene un manojo de plantas entre las manos.
Con “esto” se refiere al conocimiento sobre las plantas medicinales y aromáticas que heredó de su tierra y que, durante años, hizo parte de su vida cotidiana en el Cauca. “No fue que le aprendiera a nadie. Con esto se nace, yo lo único que hice fue sacarlo, explorar lo que tenía por dentro”, explica.
La oportunidad llegó en 2005, cuando encontró en el Punto Comercial Santa Lucía, administrado por el Instituto para la Economía Social - IPES, un espacio para trabajar entre plantas. Lo que comenzó como una oportunidad para salir adelante terminó convirtiéndose en el proyecto de vida que ha construido durante los últimos 20 años.
Desde entonces, las plantas dejaron de ser únicamente un conocimiento heredado para convertirse también en su sustento. Cada mañana Nuri abre su local, organiza cada producto y prepara los manojos de aromáticas que, con el paso de los años, se han convertido en uno de los productos más buscados por quienes recorren este espacio.

Con el paso de los años, su local también se ha convertido en un espacio de confianza para quienes buscan orientación. Más que vender plantas, Nuri disfruta escuchar a las personas, compartir su experiencia y explicar lo que ha aprendido a lo largo de su vida. Esa cercanía ha hecho que muchos clientes regresen no solo para comprar nuevamente, sino también para saludarla o agradecerle por sus recomendaciones.
Ese camino también ha estado acompañado por el IPES. A través de los procesos de formación liderados por la entidad, Nuri ha fortalecido habilidades que hoy aplica en su trabajo y en su vida diaria. “Aprendí atención al cliente, a saber hablarle, a que mi negocio luzca bien, a negociar y salir adelante”.

Un proyecto de vida entre plantas
Han pasado dos décadas desde que llegó al Punto Comercial Santa Lucía y todavía abre su local con el mismo entusiasmo. Aunque muchas cosas han cambiado desde aquellos primeros años, hay algo que permanece intacto:
La satisfacción de dedicarse a un oficio que disfruta y que le ha permitido salir adelante.
Cuando se le pregunta cuál ha sido el día más feliz desde que comenzó a trabajar allí, sonríe antes de responder: “Todos los días son felices. Le doy gracias a Dios porque llego y no me voy con las manos vacías.
Ese es el único ingreso que tengo y me alcanza para responder por mis obligaciones”.
Hoy vive sola y depende únicamente de su trabajo. Por eso, cada jornada representa mucho más que abrir un local, significa la posibilidad de seguir construyendo el proyecto de vida que encontró entre plantas medicinales y aromáticas.
Cada mañana, cuando acomoda la ruda, el romero, la hierbabuena y la albahaca antes de recibir a sus clientes, confirma que el camino que empezó buscando una oportunidad en Bogotá terminó llevándola al lugar donde siempre sintió que debía estar.
Oficina Asesora de Comunicaciones
INSTITUTO PARA LA ECONOMÍA SOCIAL - IPES
Sede Centro
Carrera 9 # 10 - 59