El 12 de octubre de este año, Bogotá conmemorará el centenario de la Plaza Distrital de Mercado de Las Cruces, la más antigua de la ciudad, construida entre 1924 y 1928. Esta histórica plaza, declarada Monumento Nacional en 1983, es hoy un ícono del patrimonio arquitectónico, social y cultural del país.
La Plaza de Las Cruces fue la primera plaza distrital planificada en Bogotá, diseñada con un enfoque moderno para su época, con 4.875 metros cuadrados especialmente concebidos para el comercio organizado. Su construcción marcó un hito en la evolución urbana de la ciudad y transformó la manera en que se distribuían los alimentos en la capital.
Hoy, es reconocida como joya arquitectónica con alma cachaca. Su arquitectura ecléctica se distingue por la presencia de majestuosos pavos reales metálicos en cada entrada, símbolos de abundancia y prosperidad. Se presume que su estructura metálica fue traída por una firma estadounidense por vía marítima y fluvial por el río Magdalena. En Bogotá, existen diferentes plazas distritales de mercado declaradas como patrimonio, la de las Cruces, es la única declarada como un bien de interés cultural e histórico.
El Director del Instituto para la Economía Social, IPES, Wilfredo Grajales Rosas, reconoce a la Plaza Distrital de Mercado Las Cruces como un emblema patrimonial y cultural de Bogotá, y destaca que “esta plaza no solo representa un punto de abastecimiento esencial, sino también un espacio cargado de memoria, tradición y dignidad para los comerciantes y comunidad’’.
Grajales Rosas resalta además el esfuerzo conjunto entre entidades, comerciantes y comunidad para avanzar en la conservación, bajo los lineamientos del Ministerio de Cultura, con miras a celebrar sus 100 años como se merece: con orgullo, respeto y participación ciudadana.
Desde sus inicios, la plaza fue punto de convergencia entre los campesinos de Cundinamarca, Choachí, Boyacá y Bogotá. Era el destino de los famosos “punteros”, quienes abastecían a la ciudad con productos frescos. En sus alrededores se vendía chicha y se reunía la comunidad, consolidando este lugar como el centro cultural y económico del centro de Bogotá.
Según los historiadores, la elección del lugar no fue casual: en ese momento, el barrio Las Cruces era uno de los sectores más importantes de la ciudad, un barrio de “cachacos” (termino coloquial con el que se identifica a una persona elegante nacido en la capital) y personas de cierta élite social, donde vivían figuras destacadas como Jorge Eliécer Gaitán, cuya casa aún permanece en el sector. Esto le dio al proyecto de la plaza un fuerte valor estratégico y simbólico, convirtiéndola en la primera gran plaza planificada de la ciudad.
Elsa Castellano, comerciantes de abarrotes que lleva 50 años trabajando en el lugar, recuerda que la Plaza era uno de los lugares más importantes de la Bogotá antigua.
Uno de los valores más queridos que aún vive en la Plaza de Las Cruces es la tradición de la ñapa, una costumbre profundamente bogotana que consiste en ofrecer un “poquito más” al cliente como gesto de gratitud. Este detalle cotidiano reafirma el vínculo humano entre el comerciante y el comprador, conservando el alma cachaca de la ciudad.
De hecho, los vecinos de la plaza distrital de mercado, de las cruces aún lo reclaman la ñapa y los mismos comerciantes la ofrecen como uno de sus atributos comerciales para vender sus productos.
Hoy, la plaza está en manos de la tercera generación de comerciantes, quienes preservan con orgullo este legado familiar. La plaza de las Cruces, es denominada por los comerciantes como la plaza madre” por ser la primera de su tipo y por su impacto social y económico en la historia de la ciudad.
A través de la Subdirección de Emprendimiento, Servicios Empresariales y Comercialización (SESEC) del IPES, se vienen desarrollando diversas actividades en pos de fortalecer el sentido de pertenencia y dinamizar la vida comunitaria:
La gran conmemoración de los 100 años se celebrará el 12 de octubre con una programación que reunirá tradición y reconocimiento institucional:
Cercana a la casa de Jorge Eliécer Gaitán, esta plaza también fue testigo de momentos históricos clave como el Bogotazo en 1948. En ese entonces se evaluó incluso su uso como guarnición militar. Además, en el barrio Las Cruces se instaló la primera fábrica de chocolates de Bogotá, reafirmando su papel en el desarrollo económico y social de la capital.
Gracias al compromiso de los comerciantes, vecinos y el acompañamiento de las entidades distritales, la Plaza de Las Cruces sigue siendo un punto de encuentro entre tradición, historia y ciudad.
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