En las Plazas Distritales de Mercado de Bogotá florecen no solo productos frescos, sino también la sabiduría ancestral de nuestras abuelas y abuelos. Allí, las hierbas medicinales y aromáticas ocupan un lugar central como parte de un conocimiento que ha sanado cuerpos y alimentado espíritus por generaciones.
Entre todas, se destaca la Plaza Distrital de Mercado Samper Mendoza, reconocida por tener la mayor variedad de hierbas en la ciudad. Pero no está sola. En plazas como La Perseverancia (en La Macarena), 12 de Octubre (en Barrios Unidos), 20 de Julio (en San Cristóbal) y Las Ferias (en Engativá), también se preserva el legado natural y curativo de nuestros antepasados.
El Director del Instituto para la Economía Social, IPES, Wilfredo Grajales sostiene que desde la entidad se impulsa el reconocimiento de estos saberes y espacios como parte de nuestro tesoro colectivo. ‘’Las hierbas, las yerbateras, las prácticas tradicionales y las plazas mismas, forman parte de lo que somos como ciudad: un tejido de historias, conocimientos y costumbres que nos dan identidad’’.
Los visitantes que recorren estas plazas se encuentran con canastos llenos de ruda, altamisa, toronjil, paico, manzanilla, valeriana, eucalipto, hierba buena, anamú, albahaca, menta, limoncillo y muchas otras hierbas. Pero lo más valioso no es solo lo que se vende, sino el conocimiento que se comparte: recetas, consejos, rituales y usos tradicionales que han sido transmitidos de boca en boca durante siglos por generaciones.
Las yerbateras y yerbateros que habitan las plazas de mercado, no solo son comerciantes, son sabedores tradicionales que ayudan a aliviar dolencias físicas, emocionales y espirituales con la medicina de la tierra. Escuchar sus relatos es entrar en contacto con una Bogotá profunda, ancestral y viva.
‘’Las Plazas Distritales de Mercado, son mucho más que sitios de comercio. Son territorios culturales y sociales, donde se preservan costumbres que vienen desde tiempos prehispánicos, mezcladas con prácticas afrodescendientes, campesinas y populares. Allí, la medicina natural convive con la alimentación, las creencias populares y la identidad barrial’’ asegura Grajales.
Desde hace décadas, familias enteras acuden a estas plazas para "buscar una planta para mejorar los nervios, una planta para el insomnio o "una infusión para el amor. Estas prácticas, lejos de ser simples supersticiones, forman parte del patrimonio cultural inmaterial de Bogotá.
EL IPES invita a la ciudadanía a recorrer nuestras Plazas Distritales de Mercado, a conversar con las yerbateras, a comprar y a valorar estos espacios donde aún vive la Bogotá de nuestros abuelos. ‘’Porque cuando compramos una ramita de ruda o un puñado de manzanilla, no solo llevamos una planta: llevamos un pedacito de historia, salud y cultura’’, añade el Director de la Entidad.
Las hierbas no solo curan el cuerpo, también cuidan la memoria.
Las plazas no solo venden, también enseñan.
Plazas Distritales de Mercado, de Bogotá: mi plaza, mi tesoro. #AquíSíPasa
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