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EL SECTOR INFORMAL Y LOS MICRO-ESTABLECIMIENTOS EN BOGOTÁ

 

La aproximación al sector informal se realiza a partir de dos caracterizaciones: la posición ocupacional del trabajador y el tamaño de los establecimientos. EL DANE define el empleo informal como el compuesto por los trabajadores por cuenta propia, distintos a los profesionales y técnicos independientes, por los ayudantes familiares y servidores domésticos; y por los pequeños patronos y asalariados vinculados a empresas de hasta diez personas, esto es a microempresas. Con base en esta definición, la Encuesta Continua de hogares muestra que en el 2005 había en Bogotá más de un millón seiscientas mil personas ocupadas en actividades informales, esto es, el 53% de la población total ocupada. 

Aunque el término de micro establecimientos no tiene el mismo significado de informalidad se encuentran estrechamente relacionados, puesto que muchas microempresas presentan las características comúnmente asociadas a este concepto. La informalidad, además del tamaño de establecimiento, está principalmente determinada por otras características tales como la ausencia de registros contables, el no pago de impuestos y contribuciones parafiscales y el bajo monto de los activos. La muestra empresarial de Cámara de Comercio de Bogotá registraba en el 2005 la constitución de cerca de 180 mil microempresas.

Los establecimientos informales son definidos como aquellas unidades económicas de comercio, servicios e industria formados por los hogares (sociedades de hecho y personas naturales), que no llevan contabilidad completa (estados financieros), o que no están registrados legalmente (Registro mercantil) y son unidades pequeñas (menos de 10 personas ocupadas). Incluyendo así todos los establecimientos de comercio, servicios e industria que tienen hasta 10 trabajadores. 

Sin embargo, esta cifra esta sesgada a la baja por el subregistro de las actividades económicas no visibles que desarrollan los hogares de manera autónoma y de las actividades que se realizan en puestos móviles y ambulantes. Y es que los hogares, aunque se consideran como unidades de consumo, también desarrollan actividades productivas. Los miembros de una familia pueden tener su propia empresa no constituida en sociedad, siendo la propiedad y su funcionamiento inseparables del propio hogar. Es decir, son unidades de producción explotadas por personas que trabajan por cuenta propia, y la persona de referencia, por tanto, es un trabajador autónomo en una empresa individual (Pérez, 1994).

 


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